
¿Alguna vez pasando canales en su televisión se ha encontrado con algo parecido a esto?: ¡Dios les bendiga! Le damos gracias a Él por regalarnos este hermoso día, por permitirnos hacer este programa y por todos ustedes público fiel y querido, nuestro éxito es para Su gloria...(Reguetón de fondo)…El día de hoy tenemos invitada a la agrupación más pegada del país “La Banda del Swing” que interpretará la canción del momento “Tu Delincuente”, además tendremos nuestra candente sesión de chismes con “El Lady” que nos contará los más controversiales de la farándula y qué decir de nuestras sensuales bailarinas....etc etc etc...
Si ha tenido un encuentro personal con el Señor puedo imaginar su indignación luego de escenas como esa que podríamos ver a diario, en donde muchos honran al Señor de palabras pero tienen el corazón muy distante de Él porque no le han conocido.
Una de las razones por la que están ocurriendo cosas como esas es que muchos predicadores han querido acomodar la Biblia al público para el cual predican, no hablan de santidad ni de arrepentimiento y por ende, tampoco hablan del pecado que Dios tanto aborrece. Sus iglesias, más que ser lugares para ayudar a restaurar vidas, confrontarlas y edificarlas con Su Palabra, parecen centros de superación personal en dónde los temas principales son cómo ser más prósperos, tener éxito y buscar “paz interior”, pues no quisieran ofender a sus muchos miembros y así perder las buenas ofrendas que les dejan. Qué duro será cuando los tales tengan que comparecer ante el tribunal de Dios y dar cuentas por aquellas almas mal orientadas por su causa.
El Espíritu de Dios es Quien convence de pecado, justicia y juicio (Juan 16:8) e inicia el proceso de santificación cuando viene a morar en un corazón arrepentido, produciendo Su fruto (Gálatas 5:22-23) que hace evidente la transformación de una vida que es guiada por Él. "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios."(Romanos 8:14). Esa participación activa del Consolador en nuestras vidas hace que hablemos, pensemos, nos vistamos y conduzcamos en todo anhelando no ofender a Dios; así que la conversión de quien no muestra interés por agradarle es cuestionable, y más que eso, hace notar que necesita arrepentirse, pues la santidad, que provoca completa sumisión a la voluntad de Dios, es efecto de vivir en comunión con Él.
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” (Ef. 4:22-24)
No tenemos excusas. Las Sagradas Escrituras están ahí. Los temas con relación a lo que es una nueva vida en el Señor son claros. Examinémonos a luz de la Palabra, mirémonos a través de Jesús, Quien es perfecto, para conocer con la ayuda de Su Espíritu qué necesita ser cambiado en nosotros para ser más como Él. Atendamos al llamado imperativo: “SED SANTOS, PORQUE YO SOY SANTO.”(1 Pedro 1:16). La santidad es un mandato, no una opción, pues sin ella, nadie verá al Señor.
APORTE DE: Keyla Marie Ramírez
1 comentarios:
Muy cierto lo que plantea el articulo, es triste esta realidad y la encontramos casi en todos los programas, debemos seguir llevando el mensaje Santo de Dios. Dios siga bendiciendo esta pareja para su gloria (Keyla y Julián).
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